El Romanticismo es un movimiento
artístico, literario y cultural que nació en Europa en la primera mitad del
siglo XIX como una respuesta o reacción en contra del Neoclasicismo, dándole
más importancia a los sentimientos y a las pasiones que a la razón. Es
fundamental entender que el Romanticismo no es algo que influya únicamente a la
literatura, sino que es una nueva forma de entender la vida, el arte y, en
definitiva, el mundo.
Esta nueva manera de entender la vida está
marcada por dos aspectos fundamentales: por un lado, por la exaltación del yo
y, por otro lado, por la defensa de una libertad absoluta. El individuo
romántico, como se verá perfectamente a partir de los personajes de la
literatura, es un sujeto que se centra fundamentalmente en sus sentimientos,
que le da prioridad a lo que siente por encima de todo, y que se muestra
totalmente contrario a los cánones y normas establecidas.
Además, entre los románticos hay otro
sentimiento común: el desengaño. Esto se debe a que son individuos que buscan
un ideal, que abogan por la libertad, que quieren satisfacer todos sus deseos,
pero que tienen que enfrentarse a la realidad. Por este motivo, cuando se
produce el choque entre la realidad y sus deseos, aparecen sentimientos como el
desengaño, la angustia vital, la tristeza, etc.
Las características generales del
romanticismo son:
- Uno de los temas más importantes y recurrentes es el amor. Es un amor apasionado que se presenta como la fuerza que todo lo puede, como el motor del mundo.
- Los personajes. Muchos de los personajes que aparecen en las obras del Romanticismo son seres apasionados, anteponen sus sentimientos y deseos por encima de cualquier cosa y no siguen las normas establecidas. Además, suelen estar marcados por un destino fatal.
- La naturaleza. Los elementos de la naturaleza adquieren gran importancia, sirven para que el autor exprese sus sentimientos.
- El espacio. Predominan los espacios lúgubres, misteriosos, solitarios, etc. Además, aparecen elementos sobrenaturales.
- La melancolía, la tristeza, la angustia y el desengaño. Estos sentimientos suelen estar muy presentes en los personajes románticos.
- Escapismo. Rechazo de la realidad y huida de ella por medio de la imaginación. Se rebelan contra la realidad y se evaden refugiándose en países exóticos y lugares y épocas lejanas (la Edad Media).
- Las tradiciones populares cobran gran importancia, ya que resultan muy valoradas.